Era una noche tranquila para los bomberos de Ceuta la de esta pasada madrugada hasta que sobre las 05:00 horas recibieron el aviso de que un coche estaba en llamas en la Barriada Postigo. De hecho, fue la única intervención del Servicio de Extinción de Incendios durante la pasada madrugada. Un vehículo incendiado más entre los muchos que habitualmente son víctima de los vándalos sino fuera porque Jesús Murcia Pacheco ha perdido «el pan» de su casa, tal y como describe a su taxi.El taxi número 31 fue el que su padre le dejó al fallecer y en el que se ha pasado los últimos 40 años, pero este jueves de madrugada se ha convertido en un amasijo de hierro y cenizas. «Estábamos durmiendo cuando mi hija a las cinco menos diez o así escuchó una explosión fuerte porque tenía la ventana de su habitación abierta. El perro empezó también a ladrar y se asomó. Entonces vio las llamas y salió corriendo. Cogió su coche que estaba delante del taxi y lo quitó. También empezó a grita y entonces salimos mi mujer y yo», detalla.

Jesús no dudó en intentar apagar el incendio mientras llegaban los los efectivos del Servicio de Extinción de Incendios (SEIS): «Cogí la mangera de agua a presión, pero no había manera de apagarlo. Habían metido por debajo del taxi cartones y los habían rociado con gasolina y le han metido fuego. No sé cómo ha podido pasar. No tengo nada con nadie», explica Jesús sin entender lo que ha pasado.

En ese taxi número 31 comenzó Jesús a trabajar en el año 1979, por lo que verlo preso de las llamas le ha hecho tener una crisis de ansiedad, a pesar de haber recibido el apoyo de sus compañeros. «He tenido que ir al hospital porque me ha dado una crisis, he tenido una bajada de azúcar y una subida de tensión. De todas formas, tengo cámaras en mi casa y la cuesta de Postigo está toda llena de cámaras, así que la Policía Científica va a revisar las cámaras para dar con los malechores estos. Esto es el pan de mi casa», concluye emocionado.

El Faro de Ceuta



Source link