Uber consigue tener un parking propio en los aeropuertos de Barajas, El Prat y Málaga-Costa del Sol



La ‘app’ se adjudica un contrato de Aena que le otorga 116 plazas en las terminales de Madrid, Barcelona y Málaga. Desde el sector del taxi defienden que esto es ilegal porque va contra la Ley Orgánica de Transportes Terrestres (LOTT)

Uber deja de recoger a sus clientes en un espacio compartido y empieza a operar con plazas propias de aparcamiento en los aeropuertos de Adolfo Suárez Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat y Málaga-Costa del Sol. El primero en estar operativo ha sido el parking del aeropuerto madrileño, que ya está abierto y en los próximos días contará con la señalética de la marca.

En Barajas Uber cuenta con 36 plazas, distribuidas entre el parking de la T1, el parking Express de la T2 y el Parking Preferente de la T4. El Prat ofrecerá 44 plazas a la plataforma, distribuidas en los aparcamientos de la T1, T2 y Corredor Aéreo. Y en Málaga-Costa del Sol contará con 36 plazas en el Parking

Express. En estos dos últimos aeropuertos el servicio todavía tardará algunas semanas en estar operativo.

Uber abre estas plazas tras haber resultado adjudicatario de un concurso de Aena, que por primera vez ha licitado un espacio propio para los vehículos que operan con VTC. Hasta ahora, Uber, Cabify y Bolt tenían que acudir a zonas concretas de los aparcamientos generales de los aeropuertos para recoger a sus clientes, pero no contaban con zonas asignadas específicamente para ellos. Una situación que, en muchos casos, complica la operativa de estas empresas en los viajes a las terminales, que suponen una pata fundamental de su negocio.

Con esta licitación, que se enmarca en la estrategia de Aena de dar entrada a las nuevas tecnologías en los principales servicios de los aeropuertos, la situación cambia por completo. La tecnológica californiana no solo contará con 116 plazas de parking, sino que también ganará visibilidad en las terminales, donde contará con mostradores comerciales propios.

El pliego contempla el pago a Aena tanto una parte variable como la opción de una parte fija. La parte variable consiste en el pago del 21% sobre la facturación mensual y la parte fija, al igual que ocurre con las tiendas de los aeropuertos, se basa en una renta mínima garantizada. Un concepto que solo se abonará si la parte variable que se paga de forma anual no llega a unas cuantías determinadas. El contrato firmado entre ambas empresas tiene una duración de dos años con posibilidad de ser ampliado otro año más.

Oposición del taxi

Los aeropuertos son una parte fundamental del negocio de las empresas que operan con autorizaciones de VTC. Junto a los viajes realizados por la noche, es el segmento que más viajeros aportaba a estas compañías antes de la crisis del coronavirus. Por eso cuando estalló la pandemia y el tráfico aéreo se redujo al máximo las plataformas digitales sufrieron especialmente. Un golpe que todavía se deja notar por los vaivenes de las restricciones y el impacto de la variante Ómicron en el turismo.

La apertura de estos espacios también adelanta un nuevo conflicto con el taxi, que tiene en los aeropuertos uno de sus principales bastiones. El gremio defiende que la adjudicación realizada por la compañía pública es ilegal porque, en su opinión, va contra la Ley Orgánica de Transportes Terrestres (LOTT). Además, los taxistas, que acusan a las plataformas desde hace años de hacer captación en estas estaciones, temen que los coches de Uber esperen por el aeropuerto a que les entre un servicio, algo que no se les permite.

En el pasado ya se vivieron varios enfrentamientos entre taxistas y conductores de VTC en los aeropuertos españoles. Conflictos que se repitieron con relativa frecuencia en aeropuertos como el de Sevilla o precisamente el de Málaga. En los últimos años la situación entre ambos colectivos se ha normalizado en parte, e incluso algunos taxistas se han integrado en las plataformas de VTC. Pero aún así existen recelos dentro del sector respecto al impacto que tendrá la apertura de estos nuevos aparcamientos.

ABC



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