Taxistas denuncian las colas que se forman en el aeropuerto de El Prat para coger un taxi, sobre todo por la noche



Los taxistas dicen que el problema es que los auxiliares encargados de organizar las colas para coger taxi dejan de trabajar a medianoche, que en cuanto se retrasan un par de vuelos el número de pasajeros se multiplica y cunde el caos

Lo de coger un taxi por la noche en el aeropuerto de El Prat se antoja cada día más farragoso. Un nutrido grupo de jóvenes italianos abandona la cola y avanza por el asfalto, entre los vehículos amarillos y negros que se aproximan lentamente, porque quieren uno de siete plazas. Entonces un padre de familia le dice a su mujer que harán lo mismo, que ella coja al bebé y que él empujará el carrito, también entre los taxis, hasta que den con uno con sillita. Entretanto un turista estadounidense se muestra incrédulo cuando por fin llega su turno y el taxista le dice que no, que no acepta tarjetas American Express, que tendrá que esperar la llegada de algún compañero que sí lo haga. “Oh, my God”. Y añade que ya lleva 30 minutos en la cola. Barcelona está ofreciendo estos días a muchos de sus visitantes una bienvenida la mar de bananera, un tanto folclórica, muy exótica. Y, mientras, unos cuantos piratas, aquellos que se plantan en El Prat con su coche para ofrecerse como taxistas, pescan en este río tan revuelto.

Los taxistas dicen que el problema es que los auxiliares encargados de organizar las colas para coger taxi dejan de trabajar a medianoche, que en cuanto se retrasan un par de vuelos el número de pasajeros se multiplica y cunde el caos, que son estos trabajadores quienes hacen saber a los conductores que aguardan en la parrilla del aeropuerto qué servicios son necesarios, cuántos vehículos hacen falta, si acaso ha de adelantarse un coche de siete plazas, uno con sillita de bebé, otro cuyo datáfono permita pagar con tarjetas American Express…

“Además –detalla Alberto Álvarez, alías Tito, de Élite Taxi, la principal agrupación de taxistas del área metropolitana–, la parrilla y la parada se encuentran a un kilómetros de distancia, sin los auxiliares transmitiendo la información correspondiente por walky talkies los taxis avanzan de cualquier modo y acaban atascados en la autopista. Cada noche es peor, sobre todo los fines de semana, porque cada vez llegan más pasajeros. No estamos ofreciendo una buena imagen de la ciudad”.

Fuentes de Aena, sin embargo, consideran que los problemas son puntuales, derivados principalmente de algunos retrasos, y que el número de operaciones del aeropuerto no cesa de crecer, pero que aún está por debajo de los registros del 2019. “Todos los servicios del aeropuerto se dimensionan en función de la demanda
–abundan las fuentes–. A medida que recuperemos los niveles de actividad prepandémicos reforzaremos este servicio. Durante el día no se están produciendo más colas que antes”.



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