Lo habrán notado en su bolsillo al llenar el depósitos: los combustibles han alcanzado su precio más alto de los últimos 10 años. Los sectores más afectados son aquellos que deben utilizar su vehículo privado todos los días, como es el caso de los transportistas.

Un camionero cada vez que reposta gasta de media unos 1.400 euros, y eso en el caso de un camión pequeño. Llenar de diésel cuesta 500 euros más. Por tanto, los combustibles se han incrementado un 28% en el último año.

La consecuencia para las transportistas es clara: el aumento de los costes repercute en el precio final de los productos.

Lara San Miguel, secretaria de la asociación empresarial del transporte de mercancías por carretera de Castellón, asegura en Onda Cero que «la cadena de suministro está tensionada por la subida incesante de los precios de los carburantes que ya suponen un 35% de los gastos que soporta un transportista», y añade que «todo esto implica una bajada más en la rentabilidad del sector».

El mismo problema lo tienen los taxis que han anunciado que se volverán a manifestar el próximo 22 de febrero. Piden al gobierno autonómico que incremente sus tarifas según el aumento de los costes de los combustibles.

Ellos no pueden aumentar el precio de sus carreras porque es competencia de la Conselleria de Transportes. La administración les aseguró que incrementarían sus tarifas un 2,6%, pero los taxistas lo consideran insuficiente.

José Luís Artola, el presidente de la asociación de taxis de la provincia de Castellón, lamenta que «con la subida que ofrece la Conselleria pierden poder adquisitivo».

El litro de la gasolina se sitúa en estos momentos en el 1.53 euros, mientras que el diésel está en el 1.42.

Ondacero



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