El sector del taxi asegura que ha perdido entre un 70 y un 80 por ciento de los servicios que realizaban antes de la pandemia de coronavirus

El sector del taxi en Melilla está atravesando momentos duros tras el cierre de la frontera con Marruecos. Según fuentes del sector, han perdido entre un 70 y 80 por ciento del trabajo que tenían antes de que se desatara la pandemia de coronavirus, que obligó al cierre de los pasos entre la ciudad y el país vecino.

Hossein Mimon, representante en funciones de la Asociación de Taxistas de la ciudad ha considerado que “Melilla funciona por la frontera” y si está clausurada “no tenemos trabajo”.

Mimon ha explicado en declaraciones a El Faro que la situación no es sostenible para los profesionales del taxi de la ciudad y que “muchos” han tenido que dejar este oficio porque no les es rentable. En un buen día de trabajo, día y noche, puede que recauden “unos 30 euros”, lo que no es provechoso si se tienen en cuenta los gastos fijos. Además, hay que contar, ha recordado Mimon, con el encarecimiento de la gasolina, que “ha supuesto un sablazo”.

Y no solo el cierre de la frontera con Marruecos ha supuesto un problema para los taxistas melillenses. Según el representante del sector, hay menos pasajeros que vienen en los barcos y a muchos de los que llegan en avión los van a recoger familiares o amigos, a pesar de que el servicio que prestan es “barato” ha defendido Mimon. Una carrera del aeropuerto al centro, con dos maletas, son “unos 7 euros” ha explicado y ha defendido que en ninguna otra ciudad de España es tan económica una carrera desde el aeropuerto. Además, ha recordado que no se han subido las tarifas desde 2018.

“Matando el tiempo”

Actualmente, un taxista de Melilla hace “una o dos carreras al día”, ha asegurado Mimon, quién ha explicado que pasan muchas horas en las paradas “matando el tiempo” y ha detallado que la mayoría de los servicios que hacen es para trasladar a personas mayores a los centros de salud.

Para Mimon, el problema también viene dado por la falta de “vida” en el centro de la ciudad, y ha explicado que “todo es una cadena”, si los comercios y la hostelería no tienen clientes los taxistas no trabajan./el FARO de Melilla

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