La imagen tomada por el concejal de Movilidad ayer por la mañana, con una decena de taxis en la parada ya suprimida.

El concejal de Movilidad de Vila expresó su enfado a través de un ‘tweet’ al ver a los taxis en la parada a primera hora de la mañana

Isaac Vaquer Ferrer/Ibiza

Ayer, día de los enamorados, quedó suprimida la parada de taxis de la avenida Bartomeu Rosselló. Un hecho que sirvió para hacer patente, una vez más, el desamor existente entre el concejal de Movilidad, Aitor Morrás y una parte de los taxistas de Vila.

El Ayuntamiento aprobó el 4 de febrero por decreto la eliminación de esta parada, que pasa a convertirse en zona de aparcamientos en régimen de zona azul para compensar la pérdida de plazas por las obras del nuevo carril bici que se está ejecutando. El servicio pasa a prestarse sólo en la parada que hay junto al puerto en la avenida de Santa Eulària.

Sin embargo, como cada día en las últimas décadas, los taxis volvieron a ocupar esta parada. Una situación que quizás hubiera pasado desapercibida para la mayor parte de la ciudadanía, sino fuera porque el propio concejal se percató del incumplimiento.

Morrás denunció a través de su cuenta personal de Twitter: «Con motivo de la puesta en marcha del nuevo carril bici, el día 5 de febrero se emitió un decreto de supresión de la parada de Bartomeu Rosselló con efectos del día 14 y ya no se podría utilizar. Hoy, día 14, incumplen conscientemente, como si las normas no fuesen con ellos #AsíTodo».

«Ellos saben que no pueden aparcar», recordó por teléfono el concejal, que explicó que el decreto se había comunicado a todas las asociaciones de taxistas para que informasen a sus asociados.

«Lo que sigo sin entender es como los taxistas creen que pueden incumplir un decreto de un ayuntamiento porque así lo consideran», insistió con patente enfado.

El presidente de la Asociación de Taxistas Autónomos del Taxi, Alejandro Cardell, justificó que «entre que no se ha quitado el cartel de la parada, ni se ha tapado» se produjo «la confusión de las primeras horas».

Cardell confesó que todos los taxistas conocían la medida, pero indicó que «los clientes habían acudido al sitio al que están acostumbrados, porque no tienen porque conocer el decreto y donde está el cliente acude el taxi».

El concejal habría comunicado el suceso a la Policía Local, que, según él, registró todas las licencias que incumplían el decreto.

Los taxistas se retiraron antes de las 11:30 de la mañana./Periódico de Ibiza

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