Un total de 34 taxis inician su viaje a la frontera entre Polonia y Ucrania desde el Aeropuerto de Barajas en Madrid. El plan es llevar varias toneladas de bienes esenciales (comida, ropa, fármacos) y traer a las personas que huyen de la guerra.

CANDELA BARRO

Un grupo de 68 taxistas, repartidos en 43 vehículos, parte este viernes por la mañana desde el Aeropuerto de Barajas en Madrid hasta Przemysl (Polonia), cerca de la frontera con Ucrania. Recorrerán más de 6.000 kilómetros. A la ida van solo ellas y ellos, pero para la vuelta esperan ser más del doble. El objetivo es dejar toda la ayuda humanitaria que puedan en la frontera de Ucrania en Polonia para después recoger a, por lo menos, 150 personas refugiadas.

Todo parte de un reto de solidaridad entre un grupo de taxistas de la Terminal 4 en el aeropuerto de Madrid. «Esto es un aventura sin pensarlo. Surgió en una autocaravana que tenemos para tomar el café, comentando la guerra y las imágenes que salen en los medios… Veíamos las imágenes de niños detrás de una valla llorando, se nos caía el alma…», relata con desazón el impulsor de todo, José Miguel Funez, responsable de comunicación de la Federación Profesional del Taxi.

Algunos nunca han salido de España, otros han visitado como turistas los países que ahora cruzarán sin descanso. Son 60 horas de trayecto, ida y vuelta. Los coches tendrán dos conductores para ir turnándose y no dormirán hasta que lleguen a Polonia.

Entre varios pensaron en cómo financiar el viaje y decidieron pedir ayuda a sus compañeros a través de un post en sus redes sociales. La iniciativa paso de un grupo a otro y en cuestión de horas, decenas de personas querían ayudar y otras tantos unirse.

«Al principio pensamos en pagarlo todo nosotros, pero el sector del taxi no está para tirar cohetes, colgamos el post y empezó a rular», explica Funez, que añade que, al principio, una madre y una abuela de un taxista pusieron cada una 50 euros, después se unieron las asociaciones de taxi para pagar el combustible, hasta la dueña de una relojería que donó 5.000 euros a la causa. Y remarca: «Muchísimas personas querían ayudarnos». 

Pero Funez tiene experiencia en mover a sus compañeros para acciones como esta. «Sin ellos no sería posible, yo pienso una idea y luego la gente empuja. Hacemos todas las navidades una cabalgata para los niños con cáncer en el Gregorio Marañón, es increíble, aunque también duro. Lo mismo que esto. La gente que viene es muy sentimental, a ver cómo lo llevamos», explica.

Además, llevan 15 vehículos adaptados para las personas en silla de ruedas o con otros problemas de movilidad. Los refugiados con necesidades especiales son muy vulnerables y los taxistas tienen esta posibilidad añadida que es especialmente necesaria. También consiguieron una furgoneta de gran capacidad para poder traer las maletas y los enseres de las personas refugiadas. En cuanto a la comida, tienen toneladas: «Hemos comprado 3.000 euros en comida, un restaurante nos ha donado migas para 200 personas, van congeladas, claro», dice Funez aún con asombro. Un cargamento que llegará a la frontera para los refugiados que cruzan desde Ucrania este domingo./Publico

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