El héroe del taxi que evitó más muertos en la explosión de Liverpool

La policía cree que el autor de la explosión nació en Jordania y no en Irak, como el mismo declaró. Las redes se vuelcan en sufragar la recuperación y los daños económicos del taxista que evitó la masacre

Un halo de misterio rodea al autor de la explosión de Liverpool que murió entre las llamas en un taxi a las puertas de la Maternidad. La policía sospecha que Emad Al Swealmeen, de 32 años, pretendía atentar contra el hospital para causar víctimas entre mujeres y niños. La investigación no ha descartado aún que su objetivo fuera la cercana catedral anglicana, donde se convirtió al cristianismo y en la que más de mil militares celebraban en ese momento el Día del Armisticio.

Pese a que él mismo declaró a sus conocidos que había nacido en Irak y se había criado en Siria, la policía cree que pudo haber nacido realmente en Jordania. Todo indica que llegó al Reino Unido en el 2014: ese mismo año fue detenido con un cuchillo en la mano en el centro de Liverpool y pasó varios meses ingresado en un hospital con problemas mentales.

El Departamento de Interior negó durante siete años su petición de asilo ante las crecientes dudas sobre la veracidad de su historia personal. La policía de Liverpool puso entre tanto en libertad sin cargos a los cuatro jóvenes detenidos tras la explosión por sus supuestos vínculos con el sospechoso, que llegó a tener un auténtica fábrica de explosivos en su domicilio de Rutland Avenue.

El artefacto casero que hizo explosión minutos antes de las once era más potente de lo que inicialmente sospechó la policía. Llevaba incorporado rodamientos metálicos y pudo haber causado un importante número de víctimas si no hubiera sido por la proeza del taxista, David Perry, que al parecer cerró las puertas del coche para evitar que saliera el pasajero y escapó milagrosamente de la explosión, segundos antes de que el automóvil se convirtiera en una bola de fuego.

David Perry, ensalzado como un héroe nacional, fue atendido sobre la marcha en el hospital por severos daños en un oído, quemaduras leves y un fractura. El taxista fue sin embargo dado de alta a las pocas horas y convocó a su familia en casa de su madre. Su mujer Rachel, con quien tiene dos hijas, explicó a los medios que su marido estaba «muy afectado e intentando comprender lo sucedido».

«Sobrevivió por una milésima de segundo», explicó su tío Michael Sultan. «Cuando le vimos a las pocas horas estaba aún temblando y bajo los efectos de la adrenalina». El ‘premier’ Boris Johnson ensalzó públicamente su «valentía» y la página abierta a su nombre en GoFundMe había logrado recaudar el lunes más de 60.000 eurosen donaciones para sufragar su recuperación y los daños económicos sufridos. Perry trabaja para la compañía Delta Taxis en Liverpool, inundada con llamadas de agradecimiento de todo el país./EL MUNDO

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