Marcha lenta de taxistas, el pasado septiembre, en este caso contra la plataforma Free Now /JOAN CORTADELLAS

Piden a la Administración, por ahora sin suerte, que les deje instalar cámaras dentro del vehículo después de que varios compañeros hayan sido víctimas de agresiones

En los últimos seis años se han movilizado básicamente para combatir al enemigo digital, a todas las plataformas tecnológicas que han intentado asomar la cabeza en un modelo de negocio regulado por la Administración pero gestionado por privados. Uber, Cabify y las licencias de vehículos de alquiler con conductor han sido el foco de su ira. Pero este miércoles marcharán por una razón distinta: su propia seguridad. Dos compañeros han terminado en el hospital en los últimos tiempos y cunde la sensación de que no se circula con la tranquilidad de antes, sobre todo de noche, aunque también hay sustos de día, como el apuñalamiento sufrido por un chófer hace un par de semanas a plena luz del día frente a la Boqueria. Quieren instalar cámaras en el coche, pero el Instituto Metropolitano del Taxi (IMT) no les deja y apuesta por reforzar el canal propio del 112.

Han quedado a las 9 horas en la calle de Tarragona y una hora más tarde saldrán a ritmo de caracol para tomar el lateral de la Gran Via desde la plaza de Espanya en dirección a Ildefons Cerdà. Seguirán hasta la plaza de Europa, cogerán la avenida de Juan Carlos I, continuarán por la calle 2 hasta alcanzar la calle 60, donde rodearán el inmenso edificio del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), donde esperan ser recibidos por algún responsable del IMT. Conocidos el ruido y las maneras de las anteriores protestas, a buen seguro que alguien tendrá a bien escuchar sus reivindicaciones. Lo han conseguido en todas sus marchas en Sant Jaume o frente a la sede del Departament de Territori cuando se han movilizado contra Uber, así que raro sería que no lo lograran también este miércoles.

Asalto en el Raval

La manifestación la respaldan todas las asociaciones del gremio, lideradas por Élite Taxi, el Sindicato del Taxi de Catalunya y Taxi Companys, entre otras. Además del apuñalamiento del compañero frente a la Boqueria, en los últimos meses han sufrido más agresiones, como el asalto de seis desconocidos en el Raval a un taxista al que golpearon y robaron la recaudación o el intento de robo a otro chófer que pudo evitar el asalto arrastrando al apandador durante unos metros.

A pesar de que los taxistas reclaman poder instalar cámaras de seguridad, sufragadas por ellos mismos, el IMT argumenta que la línea de actuación para blindar la seguridad del taxi será «la mejora del canal 112, una herramienta disponible para todos los taxis y que es específica para este medio de transporte». Por otro lado, incide un portavoz de este ente público, se incidirá en «la prevención a través de la convocatoria de una serie de sesiones con los cuerpos policiales«. Según el Instituto Metropolitano del Taxi, el 112 es una herramienta «que tiene recorrido». «No queremos abrir debates que puedan desincentivar el uso del taxi«, concluye la misma voz./El Periodico

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