El 2022 entró con restricciones para tratar de frenar la propagación del coronavirus, con su variante más contagiosa, ómicron. Estas medidas y la llamada cuesta de enero son dos inconvenientes para muchos sectores. Entre ellos, el mundo del taxi. Los profesionales del sector aseguran que este inicio de año está siendo «muy flojo» en cuanto a demanda. No pueden cifrar las pérdidas en comparación con otros años, pero sí perciben que la clientela «ha disminuido mucho» comparando con los últimos meses del pasado 2021. El teletrabajo, las bajas laborales por la covid, el cierre del ocio nocturno o las consultas médicas telefónicas afectan de lleno al sector.

El presidente de la asociación Radio Taxi Ciudad de Oviedo, José Antonio Suárez, explica que «durante el día, las carreras son menores que de normal, pero donde más fastidiados estamos es durante la noche», con la hostelería cerrada a partir de la una de la madrugada y sin bares de copas abiertos. «El fin de semana, la ciudad está muerta, lo que repercute en la actividad de los compañeros que trabajan en el horario nocturno», añade.

Hay más factores. «Notamos cómo la gente mayor pide menos servicios, quizás por el miedo», razona Albino Fernández, quien lleva treinta años al frente de su taxi. Su compañero, Carlos Álvarez -treinta y ocho años en la profesión-, lo vincula «también a un aumento de las consultas médicas telefónicas». «Hay días en los que parece que la ciudad está vacía», insisten. De hecho, «la mayoría de paradas de taxi en Oviedo están llenas de vehículos a la espera de carreras».

Seis años lleva como taxista Gerardo García, quien advierte que «la situación de la covid, con el consiguiente cierre del ocio nocturno y la cuesta de enero están dejando un primer mes del año muy flojo». Mientras, Rodrigo Álvarez (ocho años como taxista) añade otras dos causas más: «El teletrabajo y las constantes bajas laborales por covid también nos afectan». En lo único que ven «cierto movimiento» de clientela es en viajes «a los hospitales para la realización de pruebas PCR y vacunaciones». Un comienzo de año difícil.

El Comercio



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