Los taxistas de Aranda de Duero piden al Ayuntamiento una subida de las tarifas



No corren buenos tiempos para el sector del taxi. Con la pandemia, se desplomó su demanda. El miedo a contagiarse, pese a las medidas de seguridad establecidas en el interior de los vehículos, hizo que los conductores acumulasen horas e incluso días sin prestar demasiados servicios. Ahora, sin haber recuperado del todo los niveles precovid, se suma el brutal ascenso del precio de los carburantes. Tanto gasolina como gasóleo se han encarecido sin pausa desde diciembre. En dos meses y medio, la primera ha subido un 13,8% y el segundo, un 17,6%. Una situación que ha llevado a los taxistas de Aranda de Duero a solicitar al Ayuntamiento que actualice sus tarifas urbanas, congeladas desde el año 2005.

«Llevamos mucho tiempo sin que se pongan al día las carreras urbanas, prácticamente desde que entró en vigor el euro», subraya un taxista, mientras espera algún cliente en la parada ubicada en los Jardines de Don Diego. Dos filas más allá, otro conductor incide en la misma idea: «Las tarifas no han cambiado. Seguimos con cinco euros para la mayoría de trayectos en la ciudad. La subida del carburante es un mazazo terrible y al final trabajas, si es que hay trabajo, más para ganar menos».

De ahí su petición al Consistorio de la capital ribereña para que las carreras urbanas suban, al menos, un euro y que así el sector pueda «amortiguar el golpe». Cabe recordar que en Aranda existen en la actualidad 20 licencias de taxi, que circulan sin contador taxímetro, puesto que sólo es obligatorio para localidades de más de 50.000 habitantes. Por ahora, los conductores se encuentran a la espera de una respuesta por parte del Ayuntamiento. Mientras, dicen, «no queda más remedio que aguantar».

Cierto es que las tarifas interurbanas sí que se han actualizado por parte de la Junta de Castilla y León: a 61 céntimos el kilómetro durante los servicios diurnos y a 72 céntimos en nocturnos y festivos. «El problema está en las carreras urbanas. Cada vez afrontamos más gastos y nos resulta más complicado. Vas mirando cada céntimo en las gasolineras, es una locura. A ver si se llega a un acuerdo y se renuevan», expresa otro taxista arandino.

En cualquier caso, unos y otros coinciden en que echan en falta más comunicación por parte del Ayuntamiento, por ejemplo, para avisarles de los días en los que se prevé más movimiento de lo normal por algún acto. «Es fácil mandar un correo, pero la comunicación es nula», denuncian. Tampoco se olvidan de recordar que el teléfono de avisos en los Jardines de Don Diego se ha estropeado en multitud de ocasiones y lo han tenido que reparar ellos mismos.

A la espera de las fiestas. En cualquier caso, los taxistas confían en retomar buena parte de su actividad de cara al verano con el regreso de las fiestas en los pueblos de la Ribera tras dos años de parón obligado por la covid. «Hubo bastante bajón, tampoco los chavales iban de fiesta, lo que nos supone un ingreso bastante fuerte…», detalla un conductor, con la mirada puesta en Sonorama y vendimias.

Diario de Burgos



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