Dos taxistas de A Mariña Lucense cuentan cómo viven este aumento de los precios en primera persona

EL SECTOR del taxi está siendo uno de los más castigados por el alza de los precios del gasóleo y la gasolina. El coche es su herramienta de trabajo y son, junto con los camioneros, los que más horas hacen en las carreteras y los que más kilómetros recorren, por lo que les repercute de lleno en su bolsillo.

La gran mayoría de los trabajadores de este sector en la comarca mariñana utiliza vehículos de gasóleo. Es el caso de Felipe López Loureiro, residente en Foz pero que trabaja como taxista en Burela. «Ya no solo es el problema de que el diésel está muy caro, es que las tarifas no se actualizan desde el año 2014, nosotros seguimos cobrando lo mismo que hace ocho años mientras la mayoría de las cosas sí que han subido», dice. «Además, no solo es el gasóleo, los mantenimientos son cada vez más caros, los talleres encarecen sus precios», concreta.

Felipe conduce un Peugeot 508 con una capacidad en el depósito de 65 litros. «Hoy lo llené y me costó 90 euros, es algo que nunca me había pasado, tener que pagar tanto, hace un año lo llenaba con 65 euros», recuerda.

Además del precio del gasóleo, también les ha afectado mucho la crisis sanitaria creada por el covid-19 desde hace dos años. «Con la pandemia hay muchos menos servicios, sobre todo en el tema del ocio nocturno, no solo cuando estuvo cerrado, sino en general, y por si fuera poco ahora además suben los combustibles; parece que viene todo al revés», se queja. «También han subido los peajes, las cuotas de autónomos…», comenta.

Felipe no es de los que busca gasolineras low cost para surtir combustible. «Yo apoyo a las gasolineras que tienen empleados y siempre echo en Repsol, porque tengo una tarjeta que me hace un descuento de 8 céntimos por litro», señala, «pero sé de compañeros que si que van a las que son más económicas», dice.

CONDUCCIÓN EFICIENTE. ¿Y cuáles son las soluciones para intentar gastar menos? «Intento hacer una conducción lo más eficiente posible para abaratar; en la autovía no es lo mismo ir a 110 kilómetros por hora que a 130», señala, cuando su coche gasta una media de 5,5 litros por 100 kilómetro, «aunque si lo aprietas te gasta 6,5», asegura.

«Los profesionales de nuestro sector cada vez están más desanimada por este cúmulo de circunstancias negativas, pero hablas con gente que tiene otros negocios o está en otros sectores y está igual de mal o peor», asegura Felipe, que reconoce que «ahora intento hacer más horas para no perder tanto poder adquisitivo por la subida del gasóleo», concluye.

CERCA DE LA JUBILACIÓN. Otro caso es el de Ángel Camilo Viveiro Cuba, que nació en Abadín, pero que lleva 27 años viviendo en Foz y 23 años trabajando como taxista. «Ahora ya es tarde para cambiar de trabajo, el próximo cambio es jubilarse, que me queda poco y hay que aguantar», explica el taxista lucense.

Ángel Camilo Viveiro, en Foz. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Ángel Camilo Viveiro, en Foz. JOSÉ Mª ÁLVEZ

 

«La subida de los precios de los combustibles nos afecta mucho, está carísimo, y las tarifas no suben», afirma este profesional, que se queja de que ellos cobran lo mismo desde hace muchos años y que cada vez tienen menos trabajo, corroborando lo que decía Felipe desde Burela.

Ángel Camilo conduce un Peugeot 5008, con cinco plazas autorizadas, y su coche tiene un depósito de 85 litros «que ahora me cuesta llenarlo unos 120 euros, cuando antes era raro que subiera de los 100 euros», afirma. El vehículo es automático y «viene consumiendo unos 6 litros a los cien, aunque también todo depende de cómo hagas los viajes, si son más cortos, o si son largos, por ejemplo a Madrid o a Sá Carneiro, en Oporto; yo hago de todo», indica.

El taxista de Abadín suele llenar el depósito «una o dos veces a la semana», comenta, «y siempre intento echar el gasóleo en estaciones de servicio tipo low cost, como Valcárcel», explica, buscando siempre que la subida del precio de los combustibles le afecte lo menos posible al bolsillo.

El Progreso



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