El uso de las apps ha multiplicado la facturación pese a la competencia de las VTC, lo que prueba que en movilidad no hay suma cero

Parece que Isabel Díaz Ayuso no elude ningún debate y está dispuesta afrontar en primera persona los problemas de los madrileños. Ahora vuelve a tocarle a la movilidad en taxis y VTC.

La presidenta en una entrevista de televisión dijo lo que casi ningún otro político ha tenido el coraje de exponer a los taxistas: que han sido los mejores, pero que los tiempos y los gustos de los madrileños y las normas han cambiado y que hay que modernizarse, dar el mejor servicio a los ciudadanos y ser competitivos, porque los ciudadanos son los que eligen los servicios y no las Administraciones quienes los imponen. Que las Administraciones están para ayudar, no para prohibir, y, que Madrid es un ámbito de libertad y donde se viene a trabajar, no a eliminar a los competidores.

En esa línea anunció también que su Gobierno quiere ayudar a modernizar y digitalizar al sector del taxi. Esto es muy conveniente para los taxistas madrileños, puesto que entre la nueva regulación procompetitiva de precios cerrados establecida en 2019 por la Comunidad de Madrid y el crecimiento de las plataformas, el taxi ha comenzado a dar un salto en competitividad. Pero ha de perseverar en esa línea si quiere consolidar su liderazgo en la movilidad madrileña.

En relación con los ingresos medios de los conductores a un turno de taxis que están vinculados a una plataforma digital de intermediación para el transporte de viajeros, obtienen un 69% de aquellos, proveniente de las aplicaciones Uber, Bolt y FreeNow, mientras que los ingresos por contratación de sus servicios en la calle se contraen a un 31% con un desglose del 17% de sus ingresos totales por aparatos TPV, y solo un 14% de los ingresos recibidos en efectivo. Por tanto, podemos decir sin miedo a equivocarnos que de los taxistas que ya se han digitalizado, dos de cada tres euros de ingresos provienen de aplicaciones digitales. El crecimiento ha sido prodigioso, toda vez que, en 2017, según datos de un estudio del Ayuntamiento de Madrid, la digitalización representaba solo un 12,2% de las solicitudes de servicio de taxis.

Los taxistas aún no digitalizados, que utilizan emisoras de teléfono convencionales o que no acuden a ninguno de estos canales de oferta tienen una facturación mensual media de un 48,02% más baja que la de los que ya participan de la digitalización en la comercialización de sus servicios. El incremento de uso de las aplicaciones digitales ha supuesto un incremento de la competitividad de los taxistas que se han digitalizado multiplicando su facturación, pese a la competencia en el sector de la precontratación digitalizada de 8.000 vehículos de arrendamiento con conductor (VTC). Una nueva prueba de que no existe un juego de suma cero en los servicios de movilidad.

Además, los beneficios de la digitalización se extienden a la mayor eficiencia en la explotación del servicio de taxi al reducir los kilómetros de circulación en vacío de los taxistas madrileños, que han pasado de un 53,70% de los kilómetros totales en vacío en el año 2017 a solo una mediana de 35,38%, por lo que los efectos en el sector inciden muy directamente en ocupación, eficiencia, sostenibilidad e ingresos. Confluyendo lo anterior con la segura optimización de los servicios y reducción de kilómetros en vacío que supondría la implementación de la digitalización de servicios de taxi compartido, además de las eficiencias que entrañan respecto a sostenibilidad medioambiental y reducción del tráfico, sobre todo en traslados a aeropuerto y vías de entrada en la ciudad.

La masiva utilización de las ofertas de servicios a precio cerrado desde que fueron aprobados por el Decreto regional 35/2019, de 9 de abril ha generado un fuerte impulso a los encargos telemáticos, de los que los realizados por aplicación digital superan aproximadamente en 2,5 veces a las solicitudes efectuadas por teléfono a radio emisoras convencionales. Resulta por tanto verosímil la correlación entre precio cerrado y mayor digitalización, y entre esta y la reducción de kilómetros en vacío.

Sin duda la digitalización favorece más al taxi que a las VTC, puesto que los primeros mantienen la reserva legal de los mercados de contratación directa en calle y paradas, lo que les proporciona (además de mayores ingresos) más versatilidad y posibilidad de optimizar retornos en vacío, pues pueden atender la demanda en más circunstancias y lugares que las VTC, por ejemplo situándose en una parada (hospital, tren, aeropuerto) a la espera de un servicio tras la finalización de otro.

Existen otras sinergias a considerar derivadas de la aplicación conjunta de medidas de modernización y mayor digitalización, como sería la mayor cuota en el mercado que adquiriría el taxi respecto a las VTC en el segmento de la precontratación de servicios, que se puede estimar en un incremento de aproximadamente el 8% sin considerar la aplicación de una tarifa dinámica en la precontratación o la implantación de la libertad de precios, dados los servicios que se pierden o se dejan de atender cuando la tarifa del taxi es más cara que la de las VTC.

En el caso de que existiese una tarifa dinámica en los servicios precontratados que permita al taxi incrementar sus tarifas en un porcentaje (con un tope) en determinados momentos de alta demanda, o libertad total de precios que los equiparase con VTC, el incremento de cuota de mercado para el taxi podría crecer de un 15% a 20% más, según estimaciones.

En definitiva y a modo de corolario, existe una retórica victimista del sector del taxi por la que la actividad no produce ingresos para sobrevivir, cuando la realidad demuestra que es una actividad muy rentable para cualquiera con propósito laborioso y unos amplios márgenes de crecimiento a medio plazo, siempre que se digitalice adecuadamente.

Díaz Ayuso promoviendo la digitalización en el servicio público de taxi, puede conseguir la mejor de las ayudas al mantenimiento del empleo y el crecimiento de la actividad económica e ingresos de los taxistas. Al tiempo./Cinco Dias

Emilio Domínguez del Valle es abogado experto en movilidad y transportes

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