Desde hace unos días, vengo comprobando las idas y venidas de nuestra presidenta, Isabel Natividad Diaz Ayuso.

Recapitulemos. Hace un par de semanas en una acto promocional de una empresa que según sus datos se dedica «a la intermediación tecnológica» pero según los que manejamos nosotros, se dedica al transporte de viajeros en vehículos de menos de nueve plazas, (hasta el punto de que existe una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo de 2017 que así lo indica), alababa las virtudes de dicha compañía y decía sin ningún tipo de pudor ni vergüenza que, durante el período de confinamiento, habían estado al pie del cañón realizando transporte del personal sanitario.

En su alocución, la presidenta del PP dejó un sinfín de alabanzas cual dirigente del gigante norteamericano las bondades del servicio  de transporte que prestan en la capital, sobre todo en plena pandemia pero eso sí, obviando el pequeño detalle de que Uber, a diferencia de los taxistas que lo hicieron de manera gratuita, le fueron adjudicados unos sustanciosos contratos por esos servicios abonados desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid con dinero de todas y de todos.

Y ahí estaba Isabel, en un acto de Uber, dando las gracias a Uberpor un trabajo que realmente que fue hecho por los taxistas de Madrid a través de las cooperativas de radio taxi, de forma completamente altruista y renunciando a las asignaciones que fueron otorgadas para que este importe fuera destinado a necesidades urgentes de material sanitario tales como mascarillas, guantes o equipos de protección. Algo por cierto, de lo que pueden dar fé los propios médicos y enfermeras, no hace falta que lo hagamos nosotros.

Por mi parte siempre me quedaré de esos fatídicos días con los agradecimientos de ellas y ellos.

Este ataque gratuito vino precedido de otro perpetrado con nocturnidad y alevosía en forma de Ley Omnibus, presentada un día antes de Nochebuena, en la que entre otras cuestiones, la presidenta pretende equipar el servicio de Taxi con el servicio de la VTC, beneficiando claramente a las cuatro grandes empresas titulares de dichas autorizaciones en detrimento de los más 15000 trabajadoras y trabajadores autónomos que componen el sector del Taxi en Madrid.

Y si esto era suficiente, de manera posterior y para poder intentar arreglar el tema (de manera bastante lamentable, por cierto), y dada la reacción del sector contra ella, la Sra Ayuso acude al plató de otro programa amigo y comienza «a dar jabón» al sector del taxi señalando que ella «es o era una usuaria habitual del taxi y defensora del mismo».

Y no contenta con esto alude a una supuesta ayuda en la competitividad del sector mediante la “digitalización” del mismo, confirmando con esto que miente descaradamente ya que, esas declaraciones demuestra que como mínimo hace más de seis años que no usa el servicio del taxi.

Sra Ayuso, yo mismo soy socio de una cooperativa de Radio Taxi en la cual recibimos todos los servicios a través de una «app» instalada en un teléfono móvil.

Seguramente no lo sepa pero en dicha cooperativa existe una central completamente informatizada y con una monitorización directa de todos los vehículos que están prestando servicio.

Es más, como demuestra tanto desconocimiento del sector, le diré que además disponemos de un servicio de pago a través de la «App» antes mencionada y todos nuestros vehículos cumplen con la normativa del Ayuntamiento de Madrid de disponer de un sistema de cobro con tarjeta de crédito.

Aparte de esto, llevo desde hace casi 7 años utilizando para prestar el servicio vehículos híbridos con calificación Eco.

Entonces, Sra. Presidenta, yo me pregunto: ¿Cuál es la supuesta modernización o digitalización del sector que usted va a subvencionar?

A lo mejor para usted esa “digitalización“ que nombra pasa porque todos los taxis de Madrid se adscriban a esa plataforma tecnológica que usted promociona y a la que la Fiscalía de Delitos Económicos está requiriendo documentación relativa a sus pagos de impuestos (gracias a la denuncia que presentamos desde la asociación a la que represento, por cierto) o que consiente que sus empresas colaboradoras exploten miserablemente a sus pobres empleados en jornadas maratonianas de doce o más horas poniendo en peligro la seguridad vial de la ciudad.

No, Señora Ayuso dicha plataforma no trae ni modernidad ni digitalización. Lo único que aporta es precariedad y descenso en la calidad del servicio de transporte de pasajeros.

Usted sabe cómo nosotros que su ley ómnibus no es más que un atropello a los derechos de todos y todas las ciudadanas y los ciudadanos para despojarnos no sólo del taxi, sino de la sanidad, de la educación, de nuestros parques o de los derechos de nuestros funcionarios para regalárselos a empresas que ni pagan impuestos en nuestro país./LUHNoticias

¡Coméntalo en Facebook!

comments





Source link