El taxi no ha conseguido cosechar gran éxito como alternativa de transporte ni en Álava ni en Gipuzkoa / Europa Pres

Ni la Diputación de Álava ni la de Gipuzkoa han conseguido un cambio cultural en los núcleos dispersos o despoblados en los que han desplegado esta alternativa como opción de transporte

José Manuel Navarro

En medio del intenso debate sobre las zonas de bajas emisiones a las que se enfrentan las grandes ciudades, la redefinción de la movilidad del futuro en el ámbito rural tampoco es una tarea baladí. En un mundo donde la despoblación del campo va a seguir en aumento, prestar atención a las personas que viven allí —en buena parte, gente mayor— va a suponer un reto de altura para las instituciones públicas. En Euskadi, Gipuzkoa y Álava ya están encarando sus propios problemas, particulares de cada territorio.

En el caso de Gipuzkoa, el problema suyo no radica tanto en una concentración como la que supone Vitoria para Álava, sino en todo lo contrario: lo disperso que es el poblamiento de la provincia más pequeña de España. Los municipios guipuzcoanos son, muchas veces, más un conglomerado de aldeas y caseríos que un pueblo en sí. Sin embargo, cohesionarlos y permitir que la distancia no sea un obstáculo para que se dé una vida social local y se conforme una comunidad es quizá una de las mejores formas de evitar el exilio a ciudades como Irun, Eibar, Arrasate o San Sebastián.

Por ello el Departamento de Movilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa ha desarrollado una experiencia piloto de taxi a demanda en Zumarraga. Aportando unos fondos de 18.036 euros, el ente foral ha puesto en marcha un servicio de taxi a demanda que en 10 semanas ha conseguido atraer a sí 158 trayectos. Así se recoge en un documento remitido por el Gobierno foral a las Juntas Generales en el que también desglosa el perfil de quien usa este medio: mujeres, en su mayoría menores de 18 años, que juntas conforman el 66,21% del total de los trayectos.

Aunque el documento remitido por el Departamento de Movilidad de Gipuzkoa reconoce que el proyecto no ha logrado un cambio cultural, no descarta repetir esta experiencia piloto en otros puntos del territorio con el objetivo de extenderla. Quien ya se ha bajado definitivamente del taxi bajo demanda es la Diputación de Álava. El equipo de Blanca de la Peña, tras años probando el taxi a demanda para ver si funcionaba, ha abandonado este modelo y ha recuperado siete líneas de autobús en Llanada Alavesa. El Gobierno que lidera Ramiro González mantiene todavía algún pequeño servicio de taxis bajo demanda, pero han desechado buena parte del proyecto qu está probando ahora Gipuzkoa. Aun así, esa decisión del ente foral no ha quitado para que ayuntamientos como el de Llodio sí hayan apostado por mantener este servicio, dotado con financiación local para facilitar la movilidad dentro de su término municipal./Cronica Vasca

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