Numerosos taxis aguardan clientes durante el transcurso del día. – Foto: J.V.

Los profesionales achacan el bajo número de trayectos que realizan al descenso paulatino de habitantes en Miranda. La subida del precio de la gasolina también ha contribuido a la «dramática» situación

JUNIOR VIEIRA 

El sector del taxi en Miranda de Ebro vive un momento muy delicado. Tras dos años muy difíciles, los conductores aseguran estar «en la ruina». Una situación motivada por el cierre de las empresas en la ciudad durante los últimos años, así como el descenso paulatino de habitantes. «Hasta que vuelva a resurgir Miranda, creo que vamos a estar un poco estancados», explica Rubén Montoya, portavoz del sector. La subida del precio de la gasolina también ha influenciado esta situación y solo «los meses de junio y agosto» hay más movimiento  en los taxis. 

La situación se puede definir como «muy mala», tal y como afirma Leo, uno de los taxistas de la ciudad. El conductor lamenta que «solo se hacen tres o cuatro trayectos al día» e incluso afirma que «hay tardes que no se hace ninguno». Un número que lo relaciona con que «Miranda es una ciudad muy pequeña» y con que «hay autobuses cada cuarto de hora». El  escenario dista mucho del que se vivía en la ciudad hace años. «Antes había otra economía y hasta 40.000 habitantes», cuenta Ramiro, quien lleva más de 20 años trabajando en el sector. El conductor explica que «en el 2007 no se paraba» y que «se hacían muchos más servicios que los que se hacen ahora». Aclara también que «el que coge el taxi es por obligación» y recuerda que «mucha gente llama preguntando precios y luego no nos vuelven a llamar». 

El cierre de importantes empresas en la ciudad durante los últimos años ha provocado un descenso de poder adquisitivo en los propios mirandeses. «El taxi no es necesario al 100% en Miranda. Tu tienes que comer. Es en lo que vas a gastar tu dinero, no en el taxi. La gente renuncia a ello si no le es indispensable», explica Montoya. A dicha situación se le une la subida de precios en la gasolina, así como la anulación de varios trayectos ferroviarios que circulaban por la ciudad.

«Vienen la mitad de trenes, la gente no viaja y se junta todo», lamenta Montoya. La estación de taxis se encuentra justo delante de la estación ferroviaria y los viajeros suponían una de sus mayores fuentes de ingresos. El portavoz achaca parte de la situación a que «se ha juntado la crisis y la pandemia». 

Tan solo los meses de julio y agosto resultan «algo mejores» para el sector. Sobre todo en lo que se refiere a viajes más largos y que no se limitan a la ciudad. «Si viene un portugués y se queda tirado con el coche, pues hay que llevarle hasta Portugal», cuenta Leo, quien explica que ha llegado a estar en «París o Lisboa». Incluso ha tenido que «llevar a los maquinistas de Renfe» para «que cojan el tren a Bilbao o Madrid».  Estos viajes suelen realizarse durante el turno de noche, ya que  se trata de cuando cierran los talleres de reparación de coche. No solo el servicio nocturno recoge a conductores que se quedan tirados en la carretera, sino también a jóvenes que vienen de Vitoria para frecuentar el ocio de la noche en la ciudad. «Si tendríamos que estar solo con las carreras de Miranda, no viviríamos», explica Montoya, portavoz del sector. /Dario de Burgos

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