Los taxistas de Barcelona han vuelto a colapsar el centro de la ciudad en una marcha lenta que este jueves 10 de febrero ha congregado unos 600 vehículos, según cifras de la Guardia Urbana.

En esta ocasión, la marcha ha sido para protestar contra el expediente sancionador abierto por la Autoritat Catalana de la Competència (ACCO) tras las numerosas denuncias presentadas por Uber.

La manifestación ha empezado en el cruce de las calles Diputación con Tarragona, donde han cortado la calzada, para luego dirigirse al Parlament. Allí, el portavoz del sindicato Élite Taxi, Tito Álvarez, se ha reunido con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.

En el encuentro, que ha sido de apenas cinco minutos, el sindicato de taxistas ha reclamado que las empresas «solo pueda asumir el 20% del mercado para evitar que nadie monopolice el mercado«. El presidente de la Generalitat se ha comprometido a «analizar la situación», aunque ha dejado claro que la ACCO es un autoridad independiente.

Los taxistas niegan las acusaciones de Uber

Los taxistas también han hecho llegar un manifiesto a todos los grupos parlamentarios, explicando que Uber ha interpuesto una denuncia ante la ACCO acusando a Élite Taxi, Taxi Project y al portavoz de ambas, Tito Álvarez, de boicotear el funcionamiento normal de Uber en el taxi de Barcelona.

Estas asociaciones niegan estas acusaciones y aseguran que lo que sí han hecho es «informar, advertir y protestar» constantemente ante las actuaciones de Uber.

Consideran esta denuncia un ataque directo contra la libertad de expresión y contra los derechos más elementales, y critican la trayectoria de la ACCO «en la clara defensa pública de dicha compañía».

NIUS



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