Sin previo aviso, los ciudadanos se han encontrado a dos trabajadores de Moove Cars utilizando una plaza de aparcamiento como si fuese una oficina, con sillas plegables, un flexo y un panel llevo de llaves

En mitad de un enorme ‘parking’, dos trabajadores de una empresa de VTC reparten llaves a los conductores que llegan. Su oficina es una plaza de aparcamiento con dos sillas plegables, un flexo y un enorme panel lleno de llaves, como el de un motel de carretera. Para luchar contra el frío, solo tienen un calentador eléctrico en torno al que se arremolinan cuando entra el viento por los laterales descubiertos del aparcamiento; contra la polución generada por el continuo ir y venir de coches, no tienen nada. «Ya llevamos aquí dos meses, a la espera de que nos acondicionen algo mejor», dice uno de ellos.

Esta escena es con la que se han encontrado miles de madrileños al ir a dejar el coche en los ‘parkings’ disuasorios de la ciudad. Más tarde descubrirían que un porcentaje importante de sus plazas ha sido alquilado a Moove Cars, una flota privada de VTC. En concreto, los VTC se han hecho con 250 en el ‘parking’ de avenida de Portugal, el 58% del área disuasoria, y con otras 250 en el de Nuestra Señora del Recuerdo, donde suponen un tercio de la superficie estacionable.

Estos dos ‘parkings’ son propiedad de la Empresa Municipal de Transportes y conforman la punta de lanza de Aparca+t, un plan municipal que trata de conseguir que los ciudadanos, sobre todo los que acuden al centro de la ciudad desde las localidades aledañas, dejen el coche aparcado en estos recintos y lleguen hasta su destino en transporte público. Así, el ‘parking’ de avenida de Portugal recoge las entradas a Madrid desde el oeste, por la A-5, mientras que el de Nuestra Señora del Recuerdo se encuentra en el norte, a pocos metros de la estación de Chamartín.

Si el viajero estaciona y usa el transporte público después, presentando el tique, le sale gratis el ‘parking’.

Resulta llamativo que tan solo unos meses después de adherir estos ‘parkings’ a la red Aparca+t, impulsada por la EMT y el Consorcio de Transportes, se alquilen las plazas a una flota de VTC. La asociación de vecinos de Puerta del Ángel lleva años pidiendo al ayuntamiento un cambio de modalidad para la dotación de la avenida de Portugal sin éxito, y ahora contemplan atónitos cómo se entrega el espacio a una empresa privada. «En nuestro barrio hay un enorme problema de aparcamiento, no hace falta más que darse un paseo, y necesitamos que el ‘parking’ disuasorio pase a ser de rotación. Nunca nos han hecho caso y ahora nos encontramos con esto», dice su portavoz, Andrés Vales. «Es un ‘parking’ disuasorio fallido, lleva años vacío. Por eso nos llamó la atención que se llenase de coches de un día para otro, y todos VTC», continúa.

Como en la imagen que encabeza este artículo, en Puerta del Ángel Moove Cars también montó una pequeña oficina en mitad del ‘parking’. «Al principio estaban con una mesa y sillas plegables, pero en los últimos días han puesto un techo. No entendemos por qué la empresa no ha alquilado una oficina aquí cerca ni por qué el ayuntamiento permite que se haga esto sobre suelo público«, lamentan desde la asociación.

En el caso del aparcamiento junto a la estación de trenes, la garita no existe, pero uno de los trabajadores asegura que se está construyendo en una segunda planta que a día de hoy permanece cerrada al público. Lo cierto es que las VTC no son el único negocio privado presente en ese espacio, comparten suelo público con una empresa de alquiler de coches y furgonetas, por ejemplo.

Mientras en Chamartín los hechos no habían pasado de meros comentarios, las quejas en el barrio junto al Manzanares llevaron al concejal de distrito, Sergio Gonzalo, de Más Madrid, a grabar un vídeo que enervó aún más a los vecinos. «Nadie nos ha informado de esto. ¿Y cuánto van a pagar? Porque en estas plazas, como te pases de las ocho horas, tienes que pagar 16 euros, eel día completo, y no creo que esta empresa vaya a pagar eso [en torno a 120.000 euros mensuales]», dice Vales. La EMT no ha querido revelar los detalles del acuerdo económico, limitándose a informar de que el contrato de alquiler se firmó el 1 de febrero por un periodo de dos años.

Desde la EMT, consideran que se trata de dar un mayor aprovechamiento al espacio, advierten de que han tenido en cuenta el nivel de ocupación del ‘parking’, tanto de la parte disuasoria como de la de residentes. Y que en principio ningún ciudadano debería quedarse sin plaza, ya que la mayor parte del uso de las VTC se hace de noche, cuando el ‘parking’ se vacía.

Esto choca con los comentarios que uno puede leer en redes sociales como Twitter o incluso en las valoraciones de Google Maps, donde algún usuario aseguraba que incluso estos coches aparcan en las plazas de los abonados cuando estos no están. «Vergonzoso. La EMT permite que cuando no está el abonado en su plaza, estacionen ahí vehículos VTC de la empresa Moove Cars. Pagamos abono anual y no hay control de lo que ocurre cuando tú no estás. Si llegas y está ocupada tu plaza, buena suerte…», rezaba el mensaje escrito hace un mes.

El espacio montado en el ‘parking’ de Chamartín da una idea de lo reciente del acuerdo. Pese a que, según documentos dados a conocer por trabajadores de estas flotas a través de la cuenta de Twitter Resiste VTC, estos espacios están funcionando como bases de las flotas desde hace más de dos meses, aún este miércoles había conductores que parecían estar descubriendo este nuevo emplazamiento. Uno de ellos, tras preguntar, recibía explicaciones de los dos trabajadores apostados en la sencilla oficina.

No obstante, ayer se comenzó a desalojar a Moove Cars de las instalaciones en avenida de Portugal. Los trabajadores en el ‘parking’ creen que los echan por el vídeo y las quejas vecinales, mientras que el ayuntamiento dice que va a mover la flota al ‘parking’ de San Epifanio, pegado al extinto Vicente Calderón, que había sido clausurado por el bajón de usuarios. «Esto nos permitirá reabrirlo y volver a ofrecer plazas para los residentes», dicen desde la empresa municipal.

El Confidencial





Source link