El Ayuntamiento de Madrid ha autorizado que el Toyota Mirai, un coche eléctrico de hidrógeno, opere como taxi en la ciudad. Es la primera autorización que se da a un vehículo de este tipo y ha sido publicada por el Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad del consistorio.

En ella se especifican las características que debe poseer cualquier vehículo para operar como taxi, como las medidas de la franja roja que llevan en el lateral, la publicidad que pueden llevar y la información que debe estar visible para el usuario y dónde.

El repostaje es el principal problema

La mayor dificultad a la que se enfrentan estos vehículos para ser utilizados como taxis se encuentra en el repostaje. Actualmente, las hidrogeneras no son algo habitual en las ciudades y en Madrid, en concreto, solo hay una y ni siquiera es de uso público.

La hidrogenera, que se encuentra en la Avenida de Manoteras, 34, la abrió precisamente Toyota junto a Enagás, Urbaser, Carburos Metálicos, Sumitomo Corporation España y la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio.

Esto supone que los taxis de este modelo tendrían que desplazarse hasta Sanchinarro cada vez que necesiten repostar y se les haría muy complicado realizar viajes de larga distancia, debido a la casi inexistencia de hidrogeneras en España, donde solo existen cuatro en la actualidad.

«En Madrid, que tengamos constancia, hay 10 vehículos y un autobús de hidrógeno, pero la circunstancia es que en hay actualmente solo una hidrogenera y que permite únicamente cargar ocho kilos. Y es el único punto de abastecimiento, que evidentemente para diez vehículos ya se queda corto», apunta en una conversación con THE OBJECTIVE Jesús Fernández, vicepresidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid.

Además, señala, «el hidrógeno verde ahora mismo está en torno a siete euros el kilo, y este vehículo normalmente acepta una capacidad de cuatro kilos que te permiten hacer unos 600 kilómetros, con lo cual el coste es parecido al de la gasolina o el gasoil», lo que sumado al coste del coche, que ronda los 65.000 euros, supone una inversión elevada.

Los taxistas afirman estar dispuestos al cambio

A pesar de los costes, Fernández asegura que los taxistas están dispuestos, si cuentan con alguna ayuda, a una transición hacia vehículos de hidrógeno, como han demostrado con los vehículos eléctricos: «El taxi desde el año 2012 se está transformando y en ocho años le hemos dado la vuelta a la flota y hemos hecho una transición a vehículos ECO y cero emisiones».

«Últimamente lo que está pasando es que los fabricantes están ofreciendo vehículos que son muy fiables, gastas un poquito más en la inversión inicial pero luego durante la vida media de ese vehículo, el ahorro es considerable, entonces estamos cambiando el chip», explica Fernández.

Por eso, afirma que «si existe esa voluntad tanto política, como de los fabricantes, como de las empresas suministradoras», en «ocho o nueve años» se puede haber hecho esa transición, porque tendrán «más de 15.000 licencias dispuestas a usar sus servicios».

Para ello, considera que las empresas energéticas «tienen que entender que el ecosistema de opciones de movilidad está cambiando y tiene que haber puntos donde todos podamos convivir en cierta medida».

Además, denuncia las «barreras» que la administración y los fabricantes ponen a los taxistas: «Lo que no puede ser es que el 95% de las ayudas se lo lleven grandes flotas».

Aparte de las administraciones, otro punto que considera importante para poder empezar a extender el uso de estos vehículos es que «hay que formar a los mecánicos», porque actualmente muy pocos talleres tienen los conocimientos para dar servicios a vehículos eléctricos.

El Toyota Mirai

El modelo de coche que ha recibido la reciente autorización es un vehículo de hidrógeno con pila de combustible. Sus únicas emisiones son las moléculas de agua que se producen con la reacción química que se da en la pila de combustible para generar la electricidad.

Su autonomía es de 650 kilómetros, superior a la de la mayoría de coches eléctricos con batería del mercado, y para ello utiliza 0,79 kilogramos de hidrógeno por cada 100 kilómetros, según especifica la marca.



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