Los taxis de Madrid comenzaron a ser negros con una franja roja en la década de los 50. FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Los vehículos de transporte privado han evolucionado mucho desde que comenzaran a circular por las calles de Madrid durante el reinado de Felipe II

PACO RODRÍGUEZ@PacoRlarazon

Las calles de las principales ciudades españolas están plagadas de coches blancos con una franja roja (en su mayoría) y por otros vehículos negros que corresponden a los VTC. Pero eso no siempre ha sido así. En la memoria colectiva de todos están los taxis amarillos de Nueva York, los negros de estética años 60 que recorren las calles de Londres, pero en España han ido cambiando a lo largo de los años y son pocos los que han mantenido su color original. Los más habituales son los blancos con una franja pero los hay amarillos y negros como los de Barcelona.

Para buscar el origen de los primeros taxis hay que remontarse a la época romana, en la que comenzaron a usarse los primeros transportes privados para personas con discapacidad y que después se extenderían al resto del público. En la Edad Media se puso en marcha el alquiler de mulas y caballos, que permitía a los usuarios desplazarse con mayor facilidad.

Pero en realidad, el germen de lo que hoy son los taxis se produjo en 1640, cuando el francés Nicolas Sauvage fundó en París la primera empresa de transporte privado en la Calle San Martín con 20 carruajes a caballo. La idea de Sauvage tuvo tal éxito que el filósofo Blaise Pascal recogió la idea y trató de hacerle la competencia con un sistema de taxis con paradas y trayectos definidos, un proyecto que fracasó debido a la mala calidad del transporte que ofrecía.

Los taxis continuaron circulando por París y a partir de 1703 comenzaron a llevar placas identificativas. Su uso estaba limitado casi exclusivamente a las personas adineradas, muchas de ellas incluso utilizaban el transporte como lugar para poner en práctica sus artes amatorias. Provistos por unas cortinas, estos carromatos ofrecían la intimidad necesaria y así evitaban acudir a lugares en los que pudieran ser descubiertos.

Para ver los primeros taxis a motos hubo que esperar dos siglos y no fue hasta 1904 cuando varios vehículos de la marca Renault comenzaron a rodar por las calles de la capital francesa. Eran vehículos pequeños, de dos cilindros, y llevaban calefacción, cristales antideslumbrantes, suelo liso y amortiguadores especiales. Los conductores iban uniformados y llevaban a gala su educación en cada trayecto y abrían las puertas a los clientes para subir y bajar.

En 1920 la compañía norteamericana Checker Motors comenzó a fabricar taxis mucho más espaciosos, con capacidad de hasta 12 pasajeros y con una altura suficiente como para que los hombres no tuvieran que quitarse el sombrero durante los viajes.

Taxis circulando en Madrid
Taxis circulando en Madrid

En España. la revolución automovilística llegó pronto y en 1900 se matriculó el primer vehículo en Palma de Mallorca, un Clement con matrícula PM-1. En los años 20 habían proliferado los taxis en numerosas ciudades y había una gran variedad de colores en función de la compañía o del coste del recorrido (dependiendo de la ciudad). Pero pronto se llegó a una uniformidad que duró medio siglo: los coches deberían ser negros, con una franja roja horizontal. Es más, el régimen franquista imponía también una forma de vestir para los conductores, a lo que muchos trataron de resistirse. Con la llegada de la democracia, todo cambió y llegó de nuevo la libertad. Sobre todo después de la aprobación del Real Reglamento Nacional del Taxi número 736 de 3 de marzo de 1979, cuyo artículo 26 establece que «La pintura y distintivo de los autotaxis serán del color y características que se establezcan por las entidades locales …».

Se impuso el color blanco de forma mayoritaria, pero también se dejó libertad a comunidades autónomas y ciudades para decidir cómo debían ser los taxis que circularan por sus calles.

El último cambio de diseño se produjo el 31 de julio de 2018, cuando se publicó en el BOE la nueva Orden Ministerial que establece que todos los taxis nuevos deberán instalar una matrícula especial en la parte trasera con los caracteres en blanco sobre fondo azul para evitar la piratería en el sector.

Primeros taxis en Madrid

Pero vayamos por partes. Para conocer el origen del transporte privado en España hay que remontarse haya el siglo XVI. La primera ciudad que contó transporte privado fue Madrid, con el alquiler de mulas durante el reinado de Felipe II. Después llegaron las sillas de mano, las literas y los populares coches de caballos bautizados por el pueblo de Madrid como “Simones”, por Simón Tomé Santos, su diseñador.

Más tarde a Simón le salió una dura rival, Manuela: un coche descapotable que compitió por ocupar un lugar en la Puerta del Sol y el Salón del Pardo. Después de que Alfonso XIII inaugurara la primera línea de metro entre Sol y Cuatro Caminos, aparece en escena el autotaxi. La gente le cogió gusto al invento y fue el adiós del popular Simón.

Los primeros autotaxis circularon por las calles de la ciudad a primeros del siglo XX y fueron un gran acontecimiento social. Durante años convivieron taxis y tranvías hasta que la guerra terminó con el parque móvil. Es en este momento cuando comienza a haber diversidad de colores por las calles de Madrid. Para encontrar a la primera mujer taxista en Madrid hubo que esperar a 1964, año en el que Victoria Vasilievna Judoleeva logró su licencia.

Durante los años 20 los taxis eran amarillos, rojo cereza o verdes, dependiendo de la compañía. Pero una ordenanza municipal de Madrid obligó a los vehículos a presentar color negro en la mitad superior y azul oscuro en la mitad inferior, separados ambos colores por una franja en color rojo bermellón. En el caso de los microtaxis, que empezaban a compartir espacio con los taxis tradicionales, estos llevaban una franja

Los taxis de Madrid comenzaron a ser negros con una franja roja en la década de los 50.

Los taxis de Madrid comenzaron a ser negros con una franja roja en la década de los 50. FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

A partir de 1950 se intento homogenizar el color de los taxi para diferenciarlos del resto de vehículos porque había ya muchos coches de diversos colores circulando y se necesitaba elegir un color específico que diera identidad propia a los taxis. Así, una normativa municipal de Madrid ordenó que los taxis tuviesen la mitad superior del taxi en color negro y la mitad inferior en color azul oscuro. Ambas mitades debían estar separadas por una franja de color rojo. Pero en 1955, se decidió que debería ser totalmente negro -era difícil distinguir los dos colores y resultaba más caro para el mantenimiento- y se mantenía la franja roja horizontal. Este diseño se mantuvo hasta bien entrados los años 70.

A pesar de ello, el color no convencía a los conductores. Los coches de ese color eran más difíciles de vender, el negro atraía el calor (no había aire acondicionado) y acumulaban más suciedad. En 1985, el ayuntamiento de Madrid escuchó las demandas del sector y accedió a cambiar el color de los coches al blanco, con una franja roja que cruzara las puertas delanteras.

¿Por qué se eligió el rojo para la franja de las puertas? No hay una explicación oficial pero hay dos versiones. La primera, defiende que el rojo es el color de la bandera de la comunidad de Madrid y del pendón del Castilla. La segunda indica que se eligió el rojo porque es el color del transporte londinense (y durante muchos años de los autobuses madrileños). Muchos vehículos cambian el color de su franja por la multicolor durante los días de celebración de la fiesta del Orgullo Gay./La Razón

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