Una patrulla de la Policía Nacional, en una imagen de archivo.

Tras el impacto en un paso de cebra la menor cayó al suelo y cuando se levantó «se fue sin preocuparse cómo estaba», dice la madre

O. SUÁREZ/GIJÓN.

«Pedimos ayuda para buscar al taxista que el sábado atropelló a mi hija y no se detuvo, sin preocuparse por cómo estaba la niña». La familia de una menor de 12 años busca testigos del accidente provocado por el conductor de un taxi en la confluencia de las calles Manso y Aguado, en el barrio de La Arena, hacia las 14 horas del sábado.

«Estaba con los abuelos en un bar de al lado y le dieron dinero para ir al quiosco. Al cruzar por el paso de peatones un coche la golpeó, frenó porque la niña quedó tirada justo delante, pero en cuanto se levantó, el taxista se fue. Ni siquiera preguntó cómo estaba», relata la madre, que ya ha interpuesto una denuncia por omisión de socorro en la Comisaría de la Policía Nacional.javascript:false 

Varios testigos de lo ocurrido auxiliaron a la menor y la acompañaron a donde estaban sus abuelos, muy próximos al lugar del atropello. Sufrió raspones y leves magulladuras. «Unos testigos nos dieron una matrícula del taxi, pero con las prisas y los nervios la debimos de apuntar mal porque no concuerda con un coche profesional de Gijón», relata la madre, que por ese motivo pide «que alguna persona que lo haya visto se ponga en contacto con la Policía». «A esa hora, el barrio de La Arena estaba lleno de gente, alguien tuvo que verlo», añade a este periódico.

Raspones superficiales

La niña fue atendida en un centro de salud, cuyos facultativos certificaron que no sufría lesiones de gravedad y que únicamente presentaba leves raspones superficiales. «Por suerte, quedó en un susto pero no es normal que un conductor deje tirada a una niña después de atropellarla y se vaya, y más aún teniendo en cuenta que era un conductor profesional y se supone que tendría que tener incluso más cuidado con esas cosas», señala la madre de la menor.En el momento que tuvo lugar el siniestro, en la confluencia de dos calles con numerosos establecimientos hosteleros, muchos ciudadanos disfrutaban del aperitivo en las terrazas. «Lo tuvo que presenciar bastante gente porque a esa hora estaba lleno y además no pasó inadvertido porque la gente empezó a increpar al taxista al ver que no paraba y se iba», dijo la progenitora, que espera lograr identificar al conductor del vehículo profesional.

Denuncia en Comisaría

Ayer por la mañana la mujer, acompañada de su hija y también con el parte de la atención en el centro de salud, interpuso denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional. La investigación corre a cargo de los agentes de las dependencias de El Coto, a quienes corresponde por delimitación de la zona. «Esperamos que den con él, porque no puede ser que deje tirada a una niña y se vaya, sin saber cómo está, fue un susto, pero pudo ser algo grave», reflexionaba la madre./EL COMERCIO

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