En Bilbao hay 774 licencias de taxi, un servicio público de regulación municipal. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El Presupuesto municipal reserva 410.000 euros para una iniciativa que ya se presentó en agosto de 2018, antes de que la multinacional llegase a la ciudad

LUIS LÓPEZ

Se llama la atención desde hace años sobre la necesidad que tienen los taxistas de adaptarse a los tiempos. De modernizarse. Sobre todo, a cuenta de la llegada de Uber y demás plataformas que se valen de aplicaciones digitales y con geolocalización que se lo ponen muy fácil a los clientes. Son estas grandes multinacionales las que han revolucionado este tipo de transporte en medio mundo, y ya se ha visto que tratar de detener en el ámbito local mediante presiones variadas fenómenos globales puede funcionar durante un tiempo, pero no de manera permanente. Así que para competir con ellas, con Uber y compañía, el sector del taxi ha de luchar con sus mismas armas. Por eso el Presupuesto municipal del Ayuntamiento de Bilbao para 2022 reserva una partida de 410.000 euros con el objetivo de crear una ‘app’ de este tipo para los taxistas de la ciudad.

El mercado va por ahí. Lo mismo que se utiliza el móvil para pedir comida, para operar con el banco o para comprar entradas de cine, la idea es que se pueda llamar y pagar un taxi del mismo modo. En realidad, esta declaración de intenciones no es ninguna novedad en Bilbao. Ya en agosto de 2018, antes de que llegase Uber a la ciudad (lo hizo un año después), el Ayuntamiento había anunciado el diseño de una herramienta informática de este tipo que en todo este tiempo no ha visto la luz. Ahora, con la asignación de una partida presupuestaria específica, es de suponer que sí sea el momento.

Cosa distinta será que funcione. Porque los intentos anteriores fueron un fracaso sonoro. En el lejano 2014 se presentó con toda solemnidad, incluso con la presencia de la entonces consejera de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno vasco, Ana Oregi, la ‘app’ Euskaltaxi. Pero, según los taxistas, casi ni llegó a funcionar porque daba bastantes fallos. Tampoco se publicitó apenas, y eso fue bueno porque si hay algo peor que una herramienta informática que da errores es que sea masivamente utilizada y enfade a los clientes.

Aquello se quedó casi en un fiasco anecdótico pero doloroso. Como anecdótico ha sido el uso de otras aplicaciones móviles para taxistas como MyTaxi o Pidetaxi, que al menos aquí no han tenido ni las bendiciones de los clientes, ni tampoco de los profesionales, que han de darse de alta en ellas.

En el pasado ha habido iniciativas similares que no terminaron de cuajar

Oportunidades y riesgos

El problema que tienen las ‘apps’ locales como la que se va a impulsar en Bilbao es que no suelen ser utilizadas por la gente que viene de fuera y que suele usar este tipo de servicios de transporte: turistas, personas que llegan por negocios… Y esa es precisamente la potencia de plataformas como Uber, que puede ser utilizada en cualquier lugar del mundo. De hecho, en ciudades como Madrid los taxistas se han unido a Uber, de manera que desde la aplicación se puede elegir si contratar un VTC o un taxi. También hay patinetes.

Esta vía fue descartada de plano por los profesionales de Bilbao, que temen la derivada lógica y habitual en este tipo de procesos: que una gran multinacional acabe copando el mercado y termine imponiendo su ley con consecuencias nefastas./ELCORREO

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